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Carlos Alustiza, CEO de Great Place To Work® para Argentina y Bolivia, analiza en exclusiva para Nueva Economía los hallazgos del Ranking

Escrito por Great Place to Work Bolivia | Apr 24, 2026 2:15:37 PM
Nota publicada en Nueva Economía

En un entorno global y regional marcado por la incertidumbre y la transformación digital acelerada, Bolivia emerge como un escenario donde la cultura organizacional ha dejado de ser un concepto abstracto para convertirse en el activo más rentable de las compañías.

Carlos Alustiza, CEO de Great Place To Work® para Argentina y Bolivia, analiza en exclusiva para Nueva Economía los hallazgos del Ranking 2026, revelando cómo las empresas bolivianas están redefiniendo el significado de la excelencia laboral a través de la confianza y el propósito.

 

De lo transaccional a la confianza

La última década ha sido testigo de un cambio de paradigma en el empresariado boliviano. Lo que antes se entendía como “clima laboral” —enfocado en beneficios básicos— hoy se consolida como una columna vertebral estratégica. Alustiza observa que la definición de un gran lugar para trabajar ha madurado profundamente: “Antes estaba mucho más asociada a aspectos transaccionales como salario o estabilidad. Hoy, el foco se desplazó hacia la

experiencia real del colaborador y la calidad de la cultura organizacional”. Para el líder de GPTW, el cambio más relevante es que la cultura dejó de ser un complemento para convertirse en una ventaja competitiva.

 

El desafío de la rentabilidad emocional

Uno de los mayores retos ha sido pasar de ver el clima laboral como un “gasto blando” a entenderlo como una inversión estratégica. Alustiza señala que el trabajo de GPTW ha consistido en traducir la cultura en indicadores de negocio como productividad y rentabilidad. “Cuando logramos mostrar con datos que las organizaciones con altos niveles de confianza tienen mejores resultados sostenibles, la conversación cambia completamente”.

 

El equilibrio entre bits y humanidad

La edición 2026 destaca por la integración de la IA, pero con un hallazgo disruptivo: la tecnología exige más humanidad. “Las mejores organizaciones no están viviendo la IA como una tensión, sino como una oportunidad para reforzar lo humano. La automatización libera tiempo operativo, pero el diferencial sigue estando en cómo los líderes gestionan la experiencia de las personas”, manifestó el CEO.

 

Impacto social y talento joven

El ranking busca transformar la forma de trabajar en el país. Con niveles de clima del 88%, estas empresas proyectan un entorno confiable para la inversión extranjera. Sin embargo, Alustiza advierte sobre la caída en la participación de menores de 25 años. “Las nuevas generaciones no solo buscan empleo, buscan propósito... Las organizaciones que entiendan esto van a lograr que ese talento elija quedarse y crecer en Bolivia”.

 

Liderar con el ejemplo

Hacia el 2030, el rasgo indispensable será la coherencia. Carlos Alustiza aplica esta visión en su propia gestión: “No podemos evaluar culturas si no somos coherentes con la nuestra. Lo primero que hago es asegurar cercanía real con el equipo...

La credibilidad no se construye con discursos, sino con consistencia”. Para el directivo, el éxito radica en que cada líder entienda que construir confianza es parte central de su responsabilidad diaria. “Porque al final, el mayor desafío no es hablar de cultura... es vivirla todos los días”. El Ranking 2026 no es solo una fotografía del éxito actual, sino un mapa del futuro. En palabras de Alustiza, el mayor desafío para las empresas bolivianas no es hablar de cultura, sino vivirla todos los días. En ese compromiso diario, Bolivia está construyendo no solo mejores empresas, sino una sociedad más equitativa y productiva.